
"El hombre que estaba conmigo tiro una piedrecilla al agua. En el lugar en el que cayó la piedra, aparecieron pequeños círculos que se fueron ampliando, ampliando hasta alcanzar a un pato que pasaba casualmente por allí y que nada tenia que ver con la piedra. En vez de asustarse con la onda inesperada, decidió jugar con ella.
Algunas horas antes de esta escena, yo entre en un café, oí una voz y fue como si Dios hubiese tirado una piedrecilla en aquel lugar. Las ondas de energía me tocaron a mi y a un hombre que estaba en una esquina, pintando un cuadro. El sintió la vibracion de la piedra, yo también. ¿Y ahora?.
Puedo seguir así. Pero también puedo, como el patito del lago, divertirme y alegrarme con la ola que llego de repente y altero el agua.
Existe un nombre para esa piedra: pasión. Describe la belleza de un encuentro fulminante entre dos personas, pero no se limita a eso, esta en la excitacion de lo inesperado, en el deseo de hacer algo con fervor, en la certeza de que se va a conseguir realizar un sueño.
La pasión nos da señales que nos guían la vida y me toca a mi descifrar esas señales.
Me gustaría creer que estoy enamorada. De alguien a quien no conozco y que no estaba en mis planes. Todos estos meses de autocontrol, de rechazo al amor, han dado como resultado exactamente lo opuesto: dejarme llevar por la primera persona que me presto una atención diferente.
Menos mal que puedo perderlo sin culparme a mi misma de haber perdido una oportunidad. Y si fuera ese el caso, aunque ya lo haya perdido, yo he obtenido un día feliz en mi vida.
Considerando al mundo tal y como es, un día feliz es casi un milagro.."
(Paulo Coelho- "Once minutos")