
"...A pesar de su juventud, ya conocia los daños que la soledad era capaz de causar en las personas, principalmente cuando se hacian mayores. Habia encontrado personas que habian perdido todo el brillo de vivir porque no conseguian ya lucharcontra la soledad y acabaron viciadas en ella.
Eran, en su mayoria, personas que consideraban al mundo un lugar sin dignidad y sin gloria, que gastabn sus tardes y sus noches hablando sin parar de los errores que los otros habian cometido. Eran personas a quienes la soledad habia convertido en jueces del mundo, cuyas sentencias se esparcian a los cuatro vientos, para quien las quisiere oir..."
((El demonio y la Srta. Prymm)
%5B1%5D.jpg)
