lunes, 11 de febrero de 2008

Walking around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

Él olor de las peluquerías me hace llorar
a gritos.
Sòlo quiero un descanso de piedras o de lana,
sòlo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja,
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo,
en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muñéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petròleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas
húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la
ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles
intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y
espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y
ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un
alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas
lágrimas sucias.

Neruda

La otra parte (I)


La Otra Parte es lo primero que las personas aprenden cuando quieren seguir la Tradicion de la Luna. Solo entendiendo a la Otra Parte, es como se entiende que el conocimiento puede ser transmitido a traves del tiempo.(...) Somos eternos, porque somos manifestaciones de Dios. Por eso pasamos por muchas vidas y por muchas muertes, saliendo de un punto que nadie sabe y dirigiendonos a otro que tampoco conocemos.


Acostumbrate al hecho de que muchas cosas en la magia no son ni seran nunca explicadas. Dios resolvio hacer ciertas cosas de cierta manera, y el por qué hizo esto es un secreto que solo él conoce. (...) El hecho es que esto sucede. Y cuando las personas piensan en la reencarnacion, siempre se enfrentan con una pregunta muy dificil: si en el comienzo existian tan pocos seres humanos sobre la faz de la tierra, y hoy existen tantos, de dónde vienen esas nuevas almas?. (...)


En ciertas reencarnaciones nos dividimos. Asi como los cristales y las estrellas, asi como las celulas y las plantas, tambien nuestras almas se dividen.


Nuestra alma se transforma en dos, estas nuevas almas se transforman en otras dos, y asi en algunas generaciones, estamos esparcidos por buena parte de la tierra. (...) Hacemos parte de lo que los alquimistas llaman El Anima Mundi, El Alma del Mundo. En verdad si el Anima Mundi se limitara a dividirse, estaria creciendo pero tambien quedandose cada vez mas debil. Por eso, asi como nos dividimos, tambien nos reencontramos. Y este reencuentro se llama Amor. Porque cuando un alma se divide, siempre se divide en una parte masculina y otra femenina. Asi esta explicado el el libro del Genesis:"El alma de Adan se dividio y Eva nacio de dentro de él".(...) En cada vida tenemos una misteriosa obligacion de reencontrar, por lo menos, una de esas Otras Partes. El Amor Mayor, que las separo, se pone contento con el Amor que las vuelve a unir.(...) Era posible conocer a la Otra Parte por el brillo en los ojos: asi, desde el inicio de los tiempos, las personas reconocian a su verdadero amor. La Tradicion de la Luna tenia otro procedimiento: un tipo de vision que mostraba un punto luminoso situado encima del hombro izquierdo de la Otra Parte.

Y corriendo riesgos...corriendo el riesgo del fracaso, de las decepciones, de las desilusiones, pero nunca dejando de buscar el amor. Quien no desista de la búsqueda, vencerá.(...)